En 1991, Albert y Ferran Adrià empezaron a dialogar con las tapas en elBulli, y convirtieron este concepto en algo muy importante en su manera de entender la cocina. Desde entonces se ha producido una continua evolución.
El origen del proyecto del Tickets Bar nace con Albert Adrià que, tras varios años en el bar Inopia, decide evolucionar una propuesta que estaba limitada por las dimensiones físicas del propio local. En esta tesitura involucra a su hermano Ferran, que se entusiasma de inmediato con el proyecto por la dimensión cultural que se le pretende otorgar. Con la misma ilusión implica a los hermanos Iglesias, Juan Carlos, Borja y Pedro, propietarios del Restaurante Rías de Galicia, emblemática marisquería de Barcelona, y descendientes de una familia de restauradores de larga trayectoria.
El Tickets en la Avenida del Paralelo, 164 de Barcelona consta de varias barras:
La Presumida es el reflejo de la Barcelona mediterránea, la del azul de la mar, la del sol luminoso de las mañanas.Jamones cortados a cuchillo, ostras varias presentadas a la gallega, en escabeche, en salsa verde, en salpicón, naturales, nécoras del vivero a la plancha, gambitas rojas y minicigalitas de la costa brava, caracolas de mar y navajas de las costas gallegas. Bruños, almejas de la ría y mejillones.
La Estrella, es el centro neurálgico de la bebida. Está ubicada a continuación de La Presumida y forma parte del entorno de estética mediterránea. Es el lugar donde, con merecido mimo y cuidado, tiran una exquisita Estrella Damm tan brillante de color como el trigo bañado por el sol y tan fría como un iceberg de primavera. La misma receta original de 1876 que le da su característico sabor envolvente y suave. Una buena caña como la compañía perfecta de una buena tapa.
La tercera barra, conocida como el gallinero o el Camarote de los Marx, es un espacio pequeño para los más canallas y truhanes.
La cuarta es Nostromo 180286, una barra alta de cómodos taburetes y estética futurista donde se sirven los xuxis. Xuxis de erizo con aguacate y gelatina de menta, de sepietas con cebolla en su tinta y pasta de almendras, de corte de helado de manchego, de panceta con salsa de mostaza y pepino crujiente. Esta barra es también donde las ensaladas cobran protagonismo. Alcachofas con suero de Idiazábal ahumado, aceite de avellanas y huevas de mújol, menjar blanc de almendras con consomé de jamón ibérico, sandía a la parrilla con tomate concassé, pistachos y albahaca y un sinfín de ideas más que rondan por Albert y Ferran.
El Garatge, con la estética industrial de un contenedor del puerto de Barcelona, es el lugar donde, entre otras cosas, se hace lo más sencillo y a la vez lo más complicado, el pan con tomate. Además es una fuente de mimo a todo tipo de carnes, de pinchos, planchados, de panes al vapor rellenos o acompañados, de piñas o sandías a la parrilla y resumiendo, de todos aquellos productos que tienen un romance eterno con una buena brasa.
Y por último, la niña bonita, La Dolça, la de las tapas dulces. La magia de los postres en el país de las maravillas. Corte de barquillos rellenos de praliné con helado de turrón, arrop i tallaetes con helado de canela y jengibre, granizado de naranja con vermut blanco, mató de drap con miel crujiente, fresas crujientes bañadas en chocolate blanco y yogur y muchos más. Un carrito de helados de los de antes con helados de los de antes.
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